
Cada mañana me levanto, con la esperanza de encontrarte en tu habitación leyendo el diario, como habitúas hacerlo, pero no es así, no me he acostumbrado o por lo menos mi mente no se ha adaptado a la pérdida.
Perdona mi debilidad, pero este dolor es más grande de lo que acostumbro a soportar, ya no estás y mi subconsciente aún duerme y se mantiene en el pasado.
Verte agonizar no fue suficiente, sentir tu ultimo latido mucho menos. Firmé un documento en blanco, que supongo era la renuncia a mi cordura.
Me estoy entregando a tantos recuerdos, que parecen no tener fin, y siento necesitar otras vidas para lograr disfrutarlos.
Arrancaste de mis manos la vida de quien me enseño a robar sonrisas, conducir trenes sin rumbo y cambiar lagrimas por firmeza.
Perdóname pero ahora quedaré ahogada en el silencio que sólo tu muerte logra regalarme.
Adiós
Perdona mi debilidad, pero este dolor es más grande de lo que acostumbro a soportar, ya no estás y mi subconsciente aún duerme y se mantiene en el pasado.
Verte agonizar no fue suficiente, sentir tu ultimo latido mucho menos. Firmé un documento en blanco, que supongo era la renuncia a mi cordura.
Me estoy entregando a tantos recuerdos, que parecen no tener fin, y siento necesitar otras vidas para lograr disfrutarlos.
Arrancaste de mis manos la vida de quien me enseño a robar sonrisas, conducir trenes sin rumbo y cambiar lagrimas por firmeza.
Perdóname pero ahora quedaré ahogada en el silencio que sólo tu muerte logra regalarme.
Adiós
No hay comentarios:
Publicar un comentario